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Investigación | Archivo Secreto
«Quisiera estar a tu lado, ir tocando todo tu cuerpo»: los audios que hundieron al sacerdote salesiano Mario Reyes
El sacerdote Mario Hernando Reyes Zambrano, rector del colegio salesiano de Duitama, fue capturado por la Fiscalía el 18 de marzo de 2026. Lo acusan de haber sometido a tocamientos sexuales a un menor de 13 años durante una misión católica en Santander. Una serie de audios de WhatsApp que le envió a una de sus víctimas lo delataron.
Por | Ilustración: Leo Parra

Portada Audios sacerdote salesiano Mario Reyes
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El padre Mario Hernando Reyes Zambrano llevaba años acumulando denuncias. Hay al menos dos en el registro interno de la Sociedad Salesiana, una de ellas relacionada con hechos ocurridos mientras era rector del Colegio Salesiano de Duitama, entre 2015 y 2018, y otra ligada a presuntos abusos en Bolivia. Contaba con medidas cautelares desde 2019 y la congregación le había suspendido el ejercicio del ministerio. Aun así, en Duitama, hasta hace apenas un par de semanas, la gente lo conocía como el rector del buen colegio, el cura de confianza que cuidaba los niños y los llevaba a misiones cada diciembre, actividades de evangelización y servicio social.

El miércoles 18 de marzo de 2026, servidores del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía lo capturaron en la vereda La Florida de Duitama. Reyes Zambrano fue presentado ante el juez promiscuo de Guavatá, Santander. Una fiscal de ese departamento le imputó el delito de acto sexual con menor de 14 años agravado. El cargo no fue aceptado, pero el cura quedó con medida privativa de la libertad en su lugar de domicilio.

La misión de diciembre

Según la investigación de la Fiscalía, en diciembre de 2015, el sacerdote Reyes Zambrano organizó una misión católica a zona rural de Santa Helena del Opón, en Santander, a la que asistieron varios acólitos y personal de la institución educativa. Fue durante esa misión cuando habría ingresado a la habitación en que dormía la víctima —un menor de 13 años— y la habría sometido a tocamientos íntimos y otros vejámenes sexuales.

El cargo no fue aceptado, pero el cura quedó con medida privativa de la libertad en su lugar de domicilio.

El joven denunciante —cuya identidad se mantiene reservada— relató que la relación con Reyes Zambrano comenzó de manera aparentemente normal. Ingresó al colegio alrededor de 2010. El rector había sido también rector del padre del muchacho. El colegio era «de buen estatus» en Duitama y la familia no desconfiaba. La degradación del vínculo comenzó en 2015.

Ese año —2015— el joven perdió el año escolar de manera definitiva. Fue a hablar con el rector para intentar recuperarlo, pero Reyes Zambrano le dijo que la carpeta con sus evaluaciones estaba perdida. Cuando la hermana fue a reclamar, el sacerdote respondió que con mujeres no trataba. El padre del muchacho estaba furioso. No hubo nada que hacer: el joven tendría que repetir el año.

Los audios de WhatsApp: la voz del depredador

Pasó más de un año sin contacto significativo entre los dos. Reyes estuvo un tiempo fuera del colegio. Pero antes de Semana Santa de 2018, el sacerdote reapareció: contactó al joven por WhatsApp con el pretexto de retomar proyectos conjuntos. Tras las vacaciones, el muchacho volvió a tener problemas académicos —amenazaba con perder el año otra vez— y fue entonces cuando comenzó el chantaje. Reyes le pidió que le mandara un audio. Así empezaron los mensajes de voz que hoy son evidencia judicial.

El joven los guardó todos. Tomaba pantallazos y los guardaba. «Si yo llego a acceder a él y no me llego a quedar con prueba, iba a quedar como un mentiroso», explicó después. La mecánica del chantaje era transparente: si accedía sexualmente al sacerdote, este le garantizaría que no perdería ese año. Si no, las faltas seguirían acumulándose hasta que no hubiera remedio.

En el primero de los audios que trascendieron, la voz del sacerdote —grave, pausada, de confesionario— le dice al joven:

«Déjame ver tu voz que me gusta. Me siento cercano. Siento que poco a poco conmigo vas sincerándote».

En otro audio, el sacerdote describe sus propias acciones sobre su cuerpo mientras habla con el menor, en tiempo real, con la minuciosidad obscena de quien sabe exactamente lo que está haciendo:

«He empezado desde los pies. Estoy tocándome directamente utilizando las uñas despacito hacia arriba. Estoy por las piernas. He pasado también a la espalda con un brazo. Ahora paso a los brazos».

Y en el más explícito de los audios, el sacerdote ya no describe lo que hace sobre sí mismo sino lo que quisiera hacer sobre el cuerpo del joven:

«¿Cómo te encuentras? Dime a ver cómo te sientes. ¿Qué estás haciendo? Quisiera estar a tu lado, en verdad ir tocando todo tu cuerpo, tus pechos […] bajando hasta el ombligo, hasta donde te sube el pelo, e ir entrando directamente a los lados entre piernas».

«¿Cómo te encuentras? Dime a ver cómo te sientes. ¿Qué estás haciendo? Quisiera estar a tu lado, en verdad ir tocando todo tu cuerpo, tus pechos […] bajando hasta el ombligo, hasta donde te sube el pelo, e ir entrando directamente a los lados entre piernas».

El joven respondía con monosílabos. Seguía la conversación. Guardaba todo. «Yo seguí la línea por la que él iba, aunque me parecía bastante injusto», contó. Mientras tanto, su salón quedaba justo al lado de la oficina del rector. Tenía que verlo todos los días.

Quisiera estar a tu lado, en verdad ir tocando todo tu cuerpo, tus pechos […] bajando hasta el ombligo, hasta donde te sube el pelo

Un sacerdote, tres décadas, dos países

Mario Hernando Reyes Zambrano fue ordenado el 24 de octubre de 1971. Es ecuatoriano, nacido en Cuenca. Llegó a Colombia y durante más de cuatro décadas recorrió la red salesiana de un extremo al otro: Duitama, Bucaramanga, Neiva, Cúcuta, Bolivia, de nuevo Colombia. Fue director, rector, ecónomo y coordinador de pastoral. Cargó autoridad institucional sobre menores en cada escala.

Los registros internos de la Sociedad Salesiana muestran una trayectoria que se mueve entre Colombia y Bolivia durante más de una década. Entre 2005 y 2020 estuvo asignado a la Inspectoría Boliviana, con paso documentado por obras en Montero, Santa Cruz y Cochabamba. En paralelo, aparece también vinculado a obras en Colombia —Bogotá, Mosquera, Duitama— en distintos momentos de ese mismo período. Es una trayectoria que los propios registros de la congregación presentan con traslapes y comisiones simultáneas, lo que dificultó rastrear sus movimientos y, con ellos, las denuncias.

La Fiscalía colombiana lo identifica como rector de un colegio en Duitama para la época en que ocurrieron los hechos investigados —diciembre de 2015—. La denuncia boliviana, por su parte, refiere hechos ocurridos entre 2015 y 2018, años en que los registros salesianos lo ubican simultáneamente en Bolivia y en Colombia. Que las dos denuncias compartan ese período no es una coincidencia menor: sugiere que el sacerdote tenía acceso a menores en dos países al mismo tiempo, bajo la supervisión —o la omisión— de dos inspectorías distintas.

La dispersión geográfica de su ministerio no fue accidental en lo que respecta al manejo de las denuncias: cuando llegó la primera acusación desde Bolivia en marzo de 2021, el instructor salesiano designado en Colombia no encontró pruebas suficientes para imputarlo, entre otras razones porque el instructor designado en Bolivia tampoco las encontró. El expediente fue remitido a Roma, donde la Congregación para la Doctrina de la Fe ordenó reabrir el proceso. En Colombia, mientras tanto, el sacerdote siguió ejerciendo.

Salesianos silenciosos, y encubridores

Reyes Zambrano no era un caso desconocido para la Congregación Salesiana. En el listado de sacerdotes de la Inspectoría San Pedro Claver de Bogotá, entregado a CasaMacondo como respuesta a un derecho de petición amparado por un fallo de tutela, aparece referenciado entre los sacerdotes activos —con medidas cautelares vigentes desde el 5 de febrero de 2019— con al menos dos denuncias documentadas.

La primera denuncia fue recibida en Santa Cruz, Bolivia, el 10 de marzo de 2021, sobre presuntos hechos ocurridos entre 2015 y 2018. La segunda llegó a Bogotá el 6 de agosto de 2022, relacionada con hechos que se remontan a 2008 y 2009. Según el documento de la Congregación, el instructor designado no encontró pruebas suficientes en ninguno de los dos casos para imputar al acusado, y el expediente fue remitido al Superior General en Roma. La Congregación para la Doctrina de la Fe reabrió la investigación. Reyes Zambrano estaba, al momento de su captura, con medidas precautelares: sin ejercer públicamente el ministerio sacerdotal y con restricción de contacto con menores de edad.

El expediente fue remitido a Roma, donde la Congregación para la Doctrina de la Fe ordenó reabrir el proceso. En Colombia, mientras tanto, el sacerdote siguió ejerciendo.

El miedo y la máquina del silencio

Cuando el joven denunciante comenzó a contarles a sus compañeros lo que estaba pasando, algunos docentes ya lo sabían. Según el testimonio del joven, varios se encargaban discretamente de alejar al muchacho del rector, de procurarle distancia. Pero nadie elevó la voz formalmente dentro del colegio.

«Fue como un estrés, un dolor tener que ir al colegio», recordó el joven. «Yo no quería, o sea, después de lo que sucedió tenía miedo». También mencionó que dentro del colegio era notorio que el sacerdote le daba un trato diferente: a los otros estudiantes les daba la mano, a él lo abrazaba. Su salón quedaba pegado a la oficina del rector y la cocina completaba el triángulo: no había manera de evitarlo.

Reyes Zambrano no es una excepción dentro de los salesianos en Colombia. Es parte de un registro. La investigación del archivo secreto de la Iglesia católica en Colombia documenta otros veinte sacerdotes salesianos con denuncias de abuso sexual. Sus historias revelan un patrón que se repite con precisión mecánica: denuncia interna, suspensión temporal o nula, traslado, reincorporación, silencio ante la Fiscalía.

«Estoy tratando de dominar todo, pero lo haré»

En uno de los audios intermedios, antes de las descripciones más explícitas, la voz del sacerdote transmite algo que podría leerse como una confesión de su propia conciencia y que al mismo tiempo es también una amenaza:

«Estoy tratando de dominar todo, pero lo haré, lo haré por ti».

El joven que recibió esos audios era ya mayor de edad, aunque el proceso de acoso había comenzado cuando tenía entre 13 y 14 años. Guardó cada mensaje. Guardó todo. Cuando por fin pudo contarlo, describió el alivio con sus propias palabras: «Me siento como más tranquilo y más libre para como para disimilar (sic) esto».

El proceso penal está en curso. Reyes Zambrano no aceptó los cargos y permanece con detención domiciliaria. La Congregación para la Doctrina de la Fe tenía su expediente sobre la mesa antes de que la Fiscalía lo capturara. La Sociedad Salesiana, por su parte, nunca llamó a la Fiscalía.

Foto de Juan Pablo Barrientos

Juan Pablo Barrientos

Jefe de la Unidad Investigativa. Periodista. Fue corresponsal en Washington de La Fm y Noticias RCN; director de Teleantioquia Noticias; periodista de La Fm, W Radio, Caracol Radio, Vorágine y ahora CasaMacondo. Ha sido profesor de las universidades de Antioquia, Pontificia Bolivariana, Eafit, Santo Tomás y Politécnico Grancolombiano. Autor de tres libros: Dejad que los niños vengan a mí (2019), Este es el cordero de Dios (2021) y El archivo secreto (2023). Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar (2018, 2020 y 2022). Premio a la Libertad de Prensa en la categoría Impacto de Reporteros Sin Fronteras (2023). Cofundador de CasaMacondo. E-mail: direcciongeneral@casamacondo.co
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