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MONOPOLÍTICA | ELECCIONES 2026

Hallazgo

Santiago Botero Jaramillo, el antiestafas que negoció con un estafador

CasaMacondo

El candidato promete la pena de muerte para los corruptos, pero en 2014 compró un apartamento de 400 millones de pesos a José Raúl López Daza, un famoso timador de fortunas, cuyas empresas habían sido intervenidas por las autoridades.

PORTADA WEB Santiago Botero

Mayo 24 de 2026

Santiago Botero Jaramillo ha colgado pasacalles en los barrios periféricos de las ciudades con la frase «Balín para los corruptos». Es una promesa, dice él. El candidato a la presidencia se precia de un discurso sin concesiones con quienes roban y con sus secuaces. El discurso contra la impunidad es su marca de identidad electoral, aunque no necesariamente su sello personal. Al menos en una ocasión sí negoció con un bandido y se lucró de él.

El empresario y ahora político le compró un apartamento a José Raúl López Daza, un reconocido desfalcador, ladrón del dinero de cientos de ahorradores timados en la estafa de Interbolsa, la comisionista de acciones más grande de Colombia hasta su colapso y posterior liquidación, en noviembre de 2012.

El certificado de tradición y libertad del inmueble comienza en octubre de 2010, cuando Construcciones SAAT S.A. vendió el apartamento a Inversiones J.D.L. & CIA S.C.A. por $169.770.831. Tres meses después, en enero de 2011, la propiedad fue transferida a José Raúl López Daza mediante una compraventa por $400.000.000.

Entre 2012 y 2014, el bien enfrentó diversas medidas legales. En julio de 2012 se decretó un embargo ejecutivo que fue cancelado en noviembre del mismo año. Sin embargo, en agosto de 2013, la Superintendencia de Sociedades ordenó la toma de posesión inmediata de los bienes de López Daza, medida que congeló la propiedad hasta el 31 de julio de 2014, cuando la restricción administrativa fue finalmente levantada.

Tras quedar disponible para transacciones, Santiago Botero Jaramillo adquirió el apartamento en octubre de 2014 por un monto de $400.000.000. Finalmente, en abril de 2017, Botero vendió el inmueble a Yadid Jalaff Reyes y Francisca Aurora Vetencourt Carrillo por un valor de $320.000.000, cerrando así su vínculo directo con la propiedad en el folio registral.

El vendedor, un timador

José Raúl López Daza no es un nombre que aparece a menudo en los titulares, pero los registros estatales revelan que es el cerebro de un complejo entramado de captación ilegal y fraude financiero. Aunque constituyó la firma Inversiones J.D.L. & CIA. S.C.A. para actividades inmobiliarias, su verdadero alcance se descubrió entre julio y agosto de 2013.

La Superintendencia de Sociedades emitió una orden de toma de posesión e intervención inmediata de sus bienes tras ser catalogado formalmente como el arquitecto de una enorme captadora ilegal de dinero, una pirámide con apariencia de financiera.

Pero el rastro de José Raúl López Daza se extiende más allá, igual que una sombra tenebrosa. El defraudador fue el gerente comercial de Procol S.A.S., una firma originadora de pagarés que terminó arrastrando a la liquidación a la entidad regulada Internacional Compañía de Financiamiento S.A. mediante el fraude con créditos de libranza.

El modus operandi consistía en vender carteras de libranzas e inventar créditos falsos o registrar como «al día» obligaciones que ya estaban en cobro jurídico, comprometiendo solidariamente su patrimonio sin garantías reales.

Debido a esta estructura de captación, su nombre terminó vinculado por la Supersociedades en los autos de intervención masiva de Torres Construcciones y Valores S.A.S. (TCVAL S.A.S.), donde comparte responsabilidad en los procesos de devolución de dineros. El colapso de esta red afectó a cientos de inversionistas y ahorradores que compraron carteras de libranzas sin respaldo, sumando desfalcos multimillonarios en la compraventa de derechos de crédito y esquemas inmobiliarios cruzados.

Botero se enmudeció

El derecho de propiedad es un derecho constitucional. Vender un apartamento a alguien cuyas empresas tuvieron una intervención administrativa no es ilegal. Pero Santiago Botero Jaramillo no es un comprador cualquiera. El ahora candidato promete pena de muerte para los corruptos. Sobre esa certeza edificó su candidatura: que, si llega a la Casa de Nariño, el escrutinio sobre los corruptos y sobre quienes se lucran de sus fechorías será total, sin excepciones.

¿Sabía Botero que compraba un bien a un estafador? Si hizo la diligencia debida —algo que cualquier empresario en su lugar debería hacer—, la respuesta es casi inevitable: sí, sí sabía. El folio de matrícula es público y está en línea. La cadena de anotaciones es visible desde la primera página: embargo en 2012, toma de posesión en 2013, cancelación en 2014, compraventa en 2014.

CasaMacondo solicitó a la campaña de Santiago Botero una explicación sobre esta transacción. Al cierre de esta edición, no habíamos recibido respuesta.

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