La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca contrató a la expareja y a la pareja del entonces contralor general. Al mismo tiempo, la Contraloría eliminó cientos de páginas de una auditoría que ya le había hecho a la entidad medioambiental. ¿Gratitud recíproca?
Paulo Antonio Arias Giraldo, el novio de Carlos Mario Zuluaga, factura mensualmente 35 millones de pesos con el Estado. Es la misma suerte que corrió Diego Fernando Monsalve Pico, la expareja del contralor general: los dos empezaron a trabajar en el sector público durante sus relaciones con el alto funcionario.
El funcionario le pidió a CasaMacondo rectificar algunos apartados de la investigación «Mentiras, atajos y omisiones: el prontuario del contralor general Carlos Mario Zuluaga». Pero la rectificación no procede porque la información publicada no es falsa, errónea o inexacta.
Un curso de dos semanas que convirtió en un posgrado en Estados Unidos, un título de Derecho sospechoso y una declaración de conflictos de interés en la que negó la relación que tenía con su compañero sentimental: estas son algunas de las irregularidades que encontró CasaMacondo en la carrera del contralor en funciones.