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Ficha inmobiliaria
Paloma Valencia, una terrateniente con abolengo
Casa Macondo
Trece matrículas inmobiliarias integran un inventario que transita entre el lujo bogotano y la herencia rural en Tolima y Cauca.
Paloma Susana Valencia Laserna posee un patrimonio inmobiliario que integra trece matrículas inmobiliarias, en una estructura que incluye apartamentos de alta gama en Bogotá y extensas tierras en Tolima y Cauca. Esa configuración de activos, cimentada en el linaje de los Valencia y los Laserna, sus dos familias, refleja la transición de la propiedad terrateniente tradicional, consolidada tras décadas de vínculos con el poder político.
Su adquisición urbana más destacada es un apartamento en el barrio El Polo, al norte de Bogotá, que compró en 2019 por 1.650 millones de pesos a Marie José Haro y Bruno Chaduteau. Esa operación, ejecutada en un periodo de madurez de su carrera legislativa, se suma a otros movimientos en el sector de la construcción de apartamentos de lujo.
Previamente, en 2012, fijó su residencia en Chicó Norte, tras la compra de un apartamento por 382 millones de pesos, junto con el garaje y los depósitos correspondientes. Esa suma asciende hoy a unos 800 millones, valor apenas nominal, por debajo del valor comercial del inmueble.
En sus inversiones previas, destaca el predio Santa Teresa, en el norte de Bogotá, el cual adquirió en 2003 por 66 millones de pesos y vendió en 2009 a Inversiones Khepri & Cía. por 104 millones de pesos. Esas transacciones tempranas marcan el inicio de su actividad en el mercado inmobiliario bogotano, años antes de su llegada al Senado como alfil electoral de Álvaro Uribe Vélez.
La candidata presidencial del Centro Democrático fue propietaria de una finca en El Rosal, Cundinamarca. Se la compró en 2013 a Gladys Izquierdo por 38 millones de pesos y se la transfirió en 2015 a Fomento y Desarrollo Inmobiliario, con un valor de 34 millones de pesos.
El componente rural de su patrimonio está vinculado con la administración de bienes familiares y procesos de expropiación en el Tolima. En Ibagué heredó derechos sobre las fincas La Palma Uno, los cuales cedió en 2009 por 660 millones de pesos a la Inmobiliaria Pan Oeste S.A.S., y La Palma Dos, cuya cuota vendió en 2014 por 41 millones de pesos a su tío, el exsenador Juan Mario Laserna.
La tercera propiedad en Tolima, el Lote Terminal Logístico de Carga Oikos, fue objeto de un proceso de expropiación judicial por la Agencia Nacional de Infraestructura en 2020. Dicho trámite administrativo se dio bajo el marco de obras de interés público en la región.
En el Cauca, la gestión de sus activos se concentra en Popayán, epicentro de algunas de las élites políticas y eclesiásticas más poderosas del país. Allí coordinó la titularidad de tres predios que recibió de su madre en 1998: La Rivera, enajenado ese mismo año por 34 millones de pesos; San Cayetano, transferido en 2015 por 64 millones de pesos; y Las Juntas, cuya venta se concretó también en 2015 por 82 millones de pesos.
En todas estas transacciones de carácter familiar, el adquirente fue su padre, el exsenador Ignacio Valencia López, con el fin de preservar la unidad de la propiedad en el fortín histórico de su linaje. Estos activos se ubican en el Valle de Pubenza, una fosa interandina entre las cordilleras Central y Occidental donde las élites payanesas han consolidado su poder desde el siglo XIX, apenas décadas después de la constitución de la nación colombiana. Su riqueza es así de antigua.
Una terrateniente con abolengo
Trece matrículas inmobiliarias integran un inventario que transita entre el lujo bogotano y la herencia rural en Tolima y Cauca.
13
Total propiedades adquiridas
4
Departamentos

