¿Existe una felicidad más dulce y delicada que la de estar convaleciente? ¿De sentir la exquisita fragilidad de ser débil y la voluptuosidad penetrante del agotamiento? Una columna de Luis Tejada.
Las especies invasoras son organismos introducidos en entornos donde no son nativos que se adaptan, reproducen y dispersan. Suelen causar daños en los ecosistemas y afectar la biodiversidad. Santiago Wills cuenta el caso de las pitones de Birmania y pregunta por las especies invasoras en Colombia.
La literatura ya había advertido que introducir lo ajeno en un ecosistema es invocar el desastre. Este relato rastrea cómo el hipopótamo pasó de ser un capricho de zoológico a una metáfora de la excentricidad y el desequilibrio en las letras latinoamericanas.
Luis Tejada (1898-1926) advierte sobre la abstención electoral como un grave síntoma de descomposición social. En esta columna atemporal, defiende el voto libre como la máxima expresión de la inteligencia consciente y la virtud cívica, un llamado urgente a la participación.
Para el escritor antioqueño Luis Tejada (1898-1924), no hay peor forma de dormir que acostado, como el soldado cobarde que se rinde. Publicamos una columna suya a propósito del lanzamiento de Menudas cosas cotidianas, una antología de sus textos preparada por Penguin Random House.
La justicia ha endurecido las sanciones contra el maltrato de perros y gatos, sin embargo la impunidad sigue siendo la norma. Los agresores sistemáticos tienen hasta cinco veces más probabilidades de cometer delitos violentos contra personas.
El autor de este relato viajó a Estados Unidos, un caserío del municipio de Becerril, en la serranía del Perijá, el día en que la Alcaldía repartió asnos para que fueran el transporte escolar de un grupo de niños. Una historia mínima para leer en voz alta
Esta historia es sobre un empate electoral en un pueblo aurífero de Antioquia, sitiado por el toque de queda y la codicia de una jauría de apostadores. La suerte de las urnas terminó en manos de un recién llegado, libre de culpas y de deudas de favores.
El senador Alirio Barrera demandó a CasaMacondo para silenciar una investigación sobre su presunto acaparamiento de tierras baldías en Casanare. Este medio defiende ante la justicia el rigor de sus revelaciones, que detallan cómo el congresista habría consolidado un imperio inmobiliario violando la Ley 160 de 1994, afectando a campesinos pobres.
Durante tres años, CasaMacondo ha litigado contra los abogados de obispos para acceder a los expedientes de abuso sexual clerical. Lo que hallamos es una cifra abrumadora, pero todavía menor: casi 800 sacerdotes denunciados, en el 13% de la información disponible. Los jerarcas católicos esconden el 87% restante.