Un león rampante se yergue en el escudo del San Viator. Según la propaganda institucional, el animal representa la sabiduría, el honor y la justicia. Aludiendo a él, en julio del 2020, las directivas del colegio bogotano rindieron un homenaje al sacerdote Albeyro de Jesús Vanegas Bedoya, para despedirlo de su cargo como rector. Lo hicieron con un video que lo muestra caminando por las instalaciones, seguido de una violinista vestida de negro, que interpreta una melodía triste. El video lo llama «un león para toda la vida» y él confirma la expresión lanzando un zarpazo —al parecer de advertencia— contra quienes califica de «enemigos poderosos». Quizá se refiere a los estudiantes que lo han acusado de haberlos abusado. Su temor tiene sustento.

Vanegas Bedoya es fundador de la Asociación de Colegios del Norte y, en su momento, fue directivo de la Federación Nacional Católica de Educación. Su influencia parece proverbial. La cuarta denuncia que sale a la luz, la misma que oculta su congregación religiosa y que hoy lo tiene ad portas de un juicio, lo sorprendió en un condominio de Guaymaral, al norte de Bogotá, gozando de un retiro entre jardines y lujos. Hasta hace poco, solo se conocían tres señalamientos en su contra.

El 19 de octubre del 2018, en La W, un adolescente que entonces cursaba grado once dijo que un año atrás, estando a solas con el religioso en la rectoría del San Viator, Vanegas lo había sentado en sus piernas y lo había besado. Si bien el estudiante formalizó una denuncia ante la institución en el 2017, después se retractó obligado por su mamá, temerosa de que él y un hermano perdieran el beneficio de las becas otorgadas por la institución por un valor de matrícula y mensualidad superior al de algunas universidades privadas. «No me voy a callar porque a otras personas les puede pasar lo mismo», dijo el adolescente en la entrevista antes de que el mundo se le viniera encima. Pocos días antes de su graduación fue calificado de mentiroso por muchos de sus compañeros, padres de familia y profesores que apoyaron al rector y no a él.

Justo un día antes de esa entrevista en La W, Patricia Osorio, madre de un exalumno del San Viator que se suicidó en el 2017, había revelado el contenido de algunas notas escritas en las que su hijo contó que varios religiosos del colegio lo habían abusado. La mujer hizo públicas sus sospechas contra Vanegas, reviviendo un episodio del 2006, cuando el sacerdote, que entonces se desempeñaba como rector del Gimnasio Los Pinos, fue detenido por la denuncia de un estudiante de trece años. Según esa denuncia, el niño acudió a la oficina del religioso para solicitar una beca por su buen rendimiento académico. Después de intentar besarlo, Vanegas lo habría conducido hasta la sala de juntas, donde lo sentó en sus piernas y lo manoseó.

Si bien el sacerdote fue absuelto en el 2007 con una sentencia luego confirmada por vía de la «duda razonable», el antiguo estudiante de Los Pinos ratificó su denuncia en estos términos: «La justicia nos dejó solos y no tuvo en cuenta las pruebas. El peor castigo para una víctima es callar, hablar es la sanación. No estaba mintiendo. Mi caso abrió el capítulo de un libro que aún no tiene final». Y a tal punto sigue sin final que, el próximo 30 de mayo, Vanegas será acusado tras la nueva denuncia por abuso que fue registrada por la Fiscalía el 10 de abril del 2021.

Que se sepa, esta denuncia sería la cuarta elevada en su contra en distintos escenarios y la segunda que lo obliga a comparecer ante los jueces. De nuevo, el lugar del presunto asedio contra otro estudiante de trece años ocurrió en la rectoría del San Viator. Según el denunciante, en el 2012, el sacerdote lo abrazó, le tapó los ojos y lo besó en la boca, después lo condujo al baño para manosearlo. El relato describe otros lugares en los que, con el pasar de los años, el presunto abusador habría repetido las agresiones contra el niño: un apartamento cerca de la calle 170 con avenida Boyacá, una casa de convivencias e, incluso, el cuarto de un hotel de paso, durante un viaje a Estados Unidos.

Aunque los clérigos de San Viator están al tanto de los nuevos señalamientos en contra de Vanegas, sostienen que la suspensión de las funciones religiosas que pesa sobre el sacerdote es a causa de las denuncias difundidas en el 2018, no de ninguna posterior. De esa manera omiten cualquier responsabilidad en su decisión de mantenerlo como rector del colegio hasta el primer semestre del 2020, cuando decidieron despedirlo con honores, tildándolo de león ejemplar. Según los clérigos, ellos desconocen cualquier nueva denuncia en contra de su exrector. Pero eso no es verdad. La Arquidiócesis de Bogotá les informó los nuevos señalamientos el 11 de marzo del 2021.

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